
Reproducimos algunas de las reacciones de la prensa nacional y extranjera sobre el estreno del documental de la realizadora cubana Marilyn Solaya “En el cuerpo equivocado”. El documental trata sobre la vida de la primera transexual cubana operada en La Habana por cirugía de reasignación sexual, en 1988; fue estrenado recientemente y está siendo proyectado en el circuito principal de estrenos de la capital cubana.
Tan humano como digno y necesario
Autor: Frank Martínez Hraste
CUBARTE | 19 de Agosto 2010
Un tema que si bien para algunos es tabú, en tanto que para otros no resulta lo que más le gustaría ver por la televisión en su hogar es el de los transexuales. En telenovelas y películas comerciales se les sitúa prácticamente al mismo nivel –negativo y falto de elementos humanos, por supuesto– de los homosexuales masculinos que siempre acaban con Sida, o de la pareja de lesbianas, una de las cuales cambia de orientación sexual sin más ni más, o si no de algún tipo de aberrado o aberrada sexual.
Ahora bien en franca oposición con lo anterior tenemos el documental de Marilyn Solaya, En el cuerpo equivocado. Esta obra está plena del más sencillo y lógico humanismo pues nos muestra la historia y la vida cotidiana de Mavi, transexual operada en 1988 que resulta tan normal y cotidiana como la de cualquier ciudadano.
Con este magnífico documental Marilyn Solaya se propuso, y logró romper esquemas y arquetipos impuestos por una cultura machista durante siglos no solamente en Cuba, sino también en nuestra América. Nos referimos al rechazo a los homosexuales, y eso lo manifiesta el alegato de un travesti quien deja clara su situación, su modo de pensar y de sentir y como no hay razón alguna para ser socialmente discriminados ni vejados.
El caso de Mavi es esencialmente un problema médico y psicológico felizmente resuelto, pues ella se ha encontrado realmente a sí misma y, por ende, su lugar en la sociedad, incluso desarrollando su afición cultural y rodeada de familiares compañeros y amistades. En una secuencia que nos muestra la Mavi cotidiana, la directora rinde homenaje a Tomás Gutiérrez Alea, Titón, quien la dirigió en Fresa y Chocolate.
Para contar su historia Marilyn recurre a elementos típicos del docudrama, sin llegar al mismo, sino utilizándolos como instrumento de información para que el espectador conozca las raíces del caso y que así nada justifique, ni el rechazo ni la sensiblería. Con la prsencia de dos niñas, una de nueve años y la otra de 15 reconstruye momentos de la vida de Mavi: su infancia y su adolescencia, todavía como varón.
Por cierto, a la niña de nueve años no se le contó la verdadera historia ni la trama real, con el fin de protegerla psicológicamente, pues trería confusiones lamentables en la pequeña. No obstante, la presencia y actuación de Amanda Gallardo (como Mavi niño), al igual que la de Lyam Sarduy (como Mavi adolescente) resultan acertadas y convincentes.
Por su parte el binomio dirección de fotografía-edición juega un importantísimo papel; la cámara se funde en la historia y penetra en ella como un personaje vivo más.
También hay que destacar el lenguaje oculto transmitido por las secuencias de los maniquíes, que no son sino cuerpos carentes de alma y sentimientos, que aparecen en serie, todos iguales y en cualquier sitio público, en franca oposición al discurso y al quehacer cotidiano de la retratada.
Con su emocionante documental Marilyn Solaya triunfa en llegar a las fibras humanas de los espectadores, planteando, sin decirlo directamente, que estas personas son seres humanos como nosotros mismos, y que merecen todo nuestro respeto y consideración, y que no hay razón alguna para discriminarlos, marginarlos ni abusar socialmente de ellos.
Para concluir nuestro comentario tenemos que reconocer el valor de Mavi quien accedió a contar su historia, para que así, conociéndola, las personas valoren y respeten a aquellos con igual situación, pero incomprendidos, y muchas veces hasta difamados. Concluyendo, consideramos este documental tan humano como digno y necesario.
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En el cuerpo equivocado cosecha aplausos Lázaro J. González González
Estudiante de Periodismo / Servicio Especial de la AIN).
Nunca pudo explicar las razones de su preferencia, pero siempre estuvo consciente de estar atrapada en el cuerpo equivocado. Mavi Susel no pudo practicar deportes con los demás varones, caminar o actuar como ellos. Era mujer aunque todos se empeñaran en negarlo.
Los miedos, desventuras y decepciones no la hicieron desistir de su propósito. Entonces la reasignación sexual era solo quimera y él estaba lejos de sospechar que sería el primer cubano en cambiar de sexo.
Corría el año 1988 cuando al olor del quirófano, su sueño, rompió las fronteras de la posibilidad. Sin embargo, ese sería el comienzo de su historia, más pletórica de infortunios que de alegrías.
Mavi ha logrado construir, 20 años después, su feminidad pese a los estereotipos y el rechazo por parte de numerosas personas, y ofrece sus testimonios En el cuerpo equivocado, ganador del concurso del Programa de Fomento a la Producción y Teledifusión del Documental DOCTV IB Latinoamérica.
El mediometraje, dirigido por la realizadora Marilyn Solaya, tuvo su premiere en el cine Chaplin, en la capital de Cuba.
La historia, sobrecogedora y atrevida, no llega tampoco a lo melodramático. Ficción y realidad logran armonía indiscutible. Imbricados en una propia línea dramática, transcurren los diálogos de la protagonista, las representaciones de su pasado y el simbolismo del conflicto.
A la narración le sobra fluidez y verosimilitud. Tanto palabras como imágenes logran comunicar la complejidad humana y los conflictos existenciales de seres considerados diferentes y marginados por la mayoría de la sociedad.
Las alegorías visuales, logradas con los maniquíes, dispersos en todo el periplo cinematográfico, sugieren poéticamente la diversidad sexual y adquieren peso dramático bastante significativo en el mediometraje.
Con igual destreza, la dirección de fotografía de Raúl Pérez Ureta y la edición de Manuel Iglesias, llenan la cinta de planos ágiles y cargados del sentido ideológico que propone el documental, totalmente funcionales con la dramaturgia.
La Mavi actual se cruza simbólicamente en el malecón consigo en la niñez y adolescencia. Niña, joven y adulta se prueban similar vestido frente al espejo, se confunden cronológicamente sin perder la coherencia visual. La iluminación interviene con notable eficacia en el dramatismo, el cual conmociona al saber que todo es absolutamente cierto.
La música, original de Roberto Carcassés, dialoga con la historia junto a la Camerata Vocal Sine Nomine, capaz de mantener alerta al espectador por el desenlace que sugiere el canto, y a la inigualable voz de Beatriz Márquez, cantante preferida de Mavi.
Brillaron además las actuaciones de Amanda Gallardo (Mavi niño) y Lyam Sarduy (Mavi adolescente)..
Definitivamente, a la directora le sobraron recursos para cuestionar con valentía y tocar temas sensibles desde el punto de vista social con la digna profundidad del mejor arte.
En el cuerpo equivocado ganó con creces sus aplausos en la première. Los grupos numerosos que abandonaron esa noche la sala cinematográfica miraban con respeto a la protagonista, presente en la proyección y conmovida también porque muchos habían comprendido su derecho a elegir. (Lázaro J. González González/estudiante de Periodismo/Servicio Especial de la AIN).
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Sala II: Cuba
Página 12 / Argentina
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5922-2010-08-21.html
El siguiente documental –que se emitirá el 28 de agosto– lleva por título En el cuerpo equivocado y lo filmó la cubana Marilyn Solaya, guionista y realizadora que comenzó en el cine a los veintidós años como actriz en Fresa y Chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea. Su película narra la historia de vida de Mavi, la primera transexual sometida a una operación de reasignación de sexo en Cuba, en el año 1988. Vía e-mail, la directora dice: “Más allá de abordar las fases clínica y psicológica del proceso, o las condiciones de violencia y maltrato social que inevitablemente sufrió Mavi hasta reasignarse, acompañé a mi personaje en un cuestionamiento de la manera en que ha construido su feminidad, como resultado de estereotipos y prejuicios de género. Descubrí que una persona tan transgresora terminó llevando una vida muy tradicional, porque era ésa la manera de ser mujer que conocía, la que aprendió de su familia y cultura. Dejó atrás su sueño de ser cantante para dedicarse a la casa, a su esposo, a su madre; pero en un momento determinado comenzó a despertar. Con mi documental me interesa cuestionar que en pleno siglo XXI aún estemos estancados en esa manera convencional de entender la vida. Nos encontramos en una sociedad machista, hegemónica, patriarcal y heterosexista y, a pesar de todos los avances, a las mujeres nos siguen tratando como minorías, al igual que a las personas no heterosexuales o no blancas”.
¿Qué te propusiste transmitir al contar su historia?
– Me interesa defender los derechos de las mujeres, hacer entender que ser mujer es mucho más que una condición del cuerpo. Siento que este documental parte también de mi compromiso con estos grupos. No soy negra ni homosexual, pero soy mujer y si no nos unimos, si no peleamos porque se reconozcan nuestros derechos, nadie nos va a hacer ese regalo. Mi interés es que sirva para sensibilizar y que la gente comprenda que ahí hay un ser humano y debemos respetarlo, a ella y a las otras, sí, porque cada transexual hace una construcción diferente. Algunos se escapan de esa construcción tradicional, creo hay que respetarles sus derechos a vivir plenamente desde el género que han decidido asumir.
¿Cómo se encontraron Mavi y vos?
– Durante la investigación que realizaba para otro de mis documentales descubrí el tema de la transexualidad, gracias a un doctor de la Clínica de la Niñez y la Adolescencia que me animó a investigarlo. Sin embargo, fue Mavi quien me buscó luego de escucharme hablar del proyecto en una entrevista televisiva. Un día me llama a la casa una señora para decirme que si pretendía trabajar ese tema, cómo no la había contactado. Le expliqué que se trataba sólo de una idea, pero la invité a mi casa y así comenzó nuestra relación. El proceso de investigación duró siete años, durante los cuales me fui alfabetizando en los estudios de género, transexualidad y diversidad sexual. Mavi llegó un día a mi casa y me dijo con mucha determinación que ella necesitaba contar su historia porque a pesar de que desde hace varios años en Cuba se está haciendo un trabajo importante para apoyar y dignificar a estos grupos, había algo en la mentalidad de la gente que permanecía estancado y, como consecuencia, seguía haciendo el mismo daño a las personas que tenían historias de vidas similares a la de ella. Mavi había comenzado a despertar, a hacer cambios en su vida en función de su bienestar y era evidente que ella ya no era la misma.
En DocTV Latinoamérica Marilyn vio una posibilidad concreta. Las bases le daban la oportunidad de entrar a concursar con un seudónimo porque su proyecto ya había sido rechazado. “El proyecto fue evaluado por los mismos que antes no creyeron en mi historia de ficción, me presenté con un nombre de varón y así lo creyeron hasta que llegó la hora del pitching, que fue la última eliminatoria. Me dio mucho gusto poder defender mi proyecto cara a cara y ganar contra todo los pronósticos.”
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Vencer prejuicios y buscar el apoyo, labor de ocho años para la cineasta y su protagonista.
Periódico La Jornada / México
Viernes 20 de agosto de 2010
La Habana, 19 de agosto. Más de dos décadas después de inaugurar las polémicas cirugías de cambio de sexo en Cuba, Mavi Susel alborota ahora a homófobos y machistas de la isla con un documental en el que se cuentan por primera vez las frustraciones y discriminaciones que padece un transexual.
El estreno de En el cuerpo equivocado, la noche del miércoles en la céntrica sala Chaplin de La Habana, fue interrumpido varias veces por aplausos que premiaron la valentía de Mavi, mujer de 49 años en la que aún se aprecian rasgos masculinos, y de su directora, Marylin Solaya, quien eligió contar la polémica historia en toda su crudeza.
El documental, que comenzó a exhibirse este jueves y recorrerá toda la isla, busca sensibilizar a las personas, que comprendan que esos seres humanos tienen un corazoncito que hay que respetar, afirmó la realizadora.
Solaya empezó su carrera de actriz en Fresa y chocolate (1993), la primera película en abordar en Cuba la homosexualidad, tema tabú hasta entonces, que no regresó al centro de un guión cinematográfico hasta ahora.
Vencer prejuicios y encontrar el apoyo necesario fue una tarea de ocho años para Solaya y Susel. El Instituto de Cine aprobó el proyecto y una institución iberoamericana lo financió.
Las reticencias partían de todas partes, desde las estructuras oficiales, la Iglesia católica y hasta de la gente común.
Luché por todo esto, no sólo para ser una ama de casa, tenía ilusiones, decía voy a tener mi matrimonio, mi casa; pero además voy a ser útil a la sociedad, me voy a realizar, y no pudo ser así, sostiene Mavi, quien no obstante asegura haber vivido momentos felices, sobre todo el de poder ser quien yo soy.
En el crudo testimonio fílmico, de 52 minutos, la protagonista evoca las angustias e incomprensiones que vivió desde su infancia: burlas y maltratos en la escuela y en la calle, un padre que la despreció e intentó expulsar de la casa, abusos sexuales y múltiples intentos de suicidio.
En tono sereno, cuenta el trabajo y el miedo que le costó explicar historia a su pareja actual, con la que se casó en 1991, tres años después de la cirugía. “Él me dijo: ‘yo conocí una mujer tú eres una mujer, y aquello fue un alivio para mí’”, evoca con una sonrisa.
También narra los sinsabores de su vida actual, marcada por la intolerancia de la sociedad: Creo que hubiera hecho mi vida de otra forma y me hubiera gustado ser enfermera, explicó.
Su cirugía, el 22 de mayo de 1988, desató fuerte polémica en la isla, que interrumpió de inmediato esas operaciones. Se reanudaron en 2008, tras una paciente y persuasiva labor del Centro Nacional de Educación Sexual, que dirige la sexóloga Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro.
Desde entonces se ha practicado una decena entre 30 transexuales que optan por la cirugías de reasignación sexual, según Mariela Castro.
Presente en el estreno, Mavi explicó que fue la necesidad de que las personas sepan amarnos como al resto de la sociedad lo que la impulsó a hacer pública su vida, 22 años después una cirugía que la definió como mujer, “porque ya lo era, pues nunca me sentí varón.
Hay que ayudar a muchas personas que están en la misma situación; no podemos dejarlas seguir sufriendo, sostiene Mavi, quien junto a Solaya y otros defensores de la diversidad sexual espera el efecto del tortuoso recorrido de En el cuerpo equivocado por toda Cuba.
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Documental sobre transexual aviva polémica.
LA HABANA, 18 (ANSA) -Un filme de 52 minutos que se estrena hoy en La Habana avivó una polémica discreta entre los cubanos sobre el trato a los homosexuales al contar la historia de Mavi Sussel, quien en 1988 se sometió a la primera cirugía de cambio de sexo en Cuba.
“Mavi Sussel recibió una operación de reasignación de sexo (de hombre a mujer) en 1988 y el documental viaja al interior de esta mujer, los prejuicios y problemas enfrentados y el cuestionamiento de la feminidad que ha construido”, describió sobre el argumento de la obra su directora Marybel Solaya.
El documental dura unos 50 minutos y narra las vivencias de Sussel, actualmente mujer de 50 años de edad, quien tras la intervención quirúrgica se casó en 1991. El cortometraje titulado “En el cuerpo equivocado”, tras su estreno en la sala de la Cinemateca de Cuba, será exhibido en los principales cines de La Habana desde mañana.
Rodado en menos de 20 días en alta definición, tiene como director de fotografía a Raúl Pérez Ureta, quien es además Premio Nacional de Cine de 2010. En planos más discretos el documental aviva una polémica en Cuba sobre el trato a los homosexuales.
“Existen muchos temas en Cuba más urgentes”, dijo a ANSA Teresa Cano, madre de dos “machos”, tal como ella describe a sus hijos adolescentes. “No creo que la Asamblea (Nacional, parlamento) tenga que dedicar una sesión a eso”.
Pero la doctora Mariela Castro, hija del presidente cubano Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) sí lo cree. Afirmó a periodistas a inicios de este año que aunque “persisten prejuicios” existe “apoyo político” en el gobierno en cuanto a analizar nuevas leyes en Cuba sobre los derechos de los homosexuales.
Castro admitió que es “un apoyo político que tiene contradicciones para tomar decisiones. Pero eso es muy bueno, porque cuando hay contradicciones, hay movimiento y hay aprendizaje”.
Según la directora del CENESEX, los proyectos buscan la aprobación de reconocimiento para las parejas del mismo sexo, y no el legalizar que se casen, de manera que puedan garantizarse los mismos derechos que se les garantiza a las parejas heterosexuales a través del matrimonio. “No estamos usurpando la categoría matrimonio”, comentó.
“Soy gay, salí del closet hace mucho tiempo y sí creo en que se necesitan leyes”, dijo a ANSA un joven que pidió se le nombre como Miguel. “Tampoco me gusta pregonar por ahí una cosa muy íntima que muchos cubanos creen es una enfermedad”, aseguró.
“Es una enfermedad aunque lo nieguen. Pero no tengo nada contra ellos, al contrario. Tengo algunos amigos entre ellos. Pero es una enfermedad”, insistió Emerio Pérez, dependiente de un mercado agropecuario en La Habana.
“Son hijos de Dios, pero no comparto sus conductas. No iré a ver el documental”, dijo por su parte Adriana Flores, quien se definió como católica. “Yo respeto los principios de mi Iglesia”, expuso.
“Los homosexuales son, simplemente, gente necesitada de reconocimiento como seres humanos, sin que se les rechace, pero también sin lástima”, definió por su parte en un estudio público reciente Mayra Rodríguez, psicóloga cubana y Master en Sexualidad