Sep 29 2009
Gente confundida
Por Medardo
Me acaban de enviar un artículo publicado en «El Caimán Barbudo, la revista cultural de la juventud cubana». Al pincipio no entendía bien adonde iba a parar porque su autor comete el «pecado» periodístico de demorar el tema central. Al final está muy bueno. No se lo pierdan.
Termino diciendo que hay teorías psicológicas que explican este tipo de ataques violentos como un ocultamiento a toda costa de la misma realidad interna. Los violentos de esta índole me parecen los más malvados. Los verdaderos heterosexuales no tienen que demostrarlo, todo el que tenga que demostrar algún rasgo de su personalidad debería revisarlo.
Kola Loca y la gente confundida
Por Adonis Sánchez Cervera
En una página para jóvenes en el oriente cubano, Foros Guantánamo, está abierto el Chat para que los cibernautas comenten sobre Kola Loka y su CD La Pandemia: Este grupo lo oigo a veces, me da tremenda risa. Ellos han formado una ideología dentro de nosotros los jóvenes que deberíamos agradecer, por estar entre los más solicitados; además sus canciones son pegajosas y traen un sentido que, aparte del humor, el contenido moral es muy grande. Jajaja, bueno, Kola Loka es un buen grupo en sentido general, ya que es otro tipo de letra que se escucha en este género…. las dos canciones que son la del babalao y no me da mi gana americana tocan temas de la actualidad pero con un matiz humorístico y un ritmo bastante pegajoso, claro, y sobre todo que tiene su timbre muy bien definido.
Nunca he sido defensor del reguetón. Entre otras razones, porque la gran mayoría de sus exponentes legitiman el machismo que todavía subyace en el alma viril de la nación, con textos fútiles y ramplones. Por ello establecí mi divorcio con el género, aunque no con su ritmo latente y movimientos pélvicos, que componen una danza provocadora, de invitación fuertemente erótica.
A propósito de sus exponentes en Latinoamérica, el periodista Julio Martínez Molina en el artículo “El reguetón y los señores feudales”, publicado por el periódico cienfueguero 5 de septiembre, diserta sobre la proyección discursivo-visual de los reguetoneros latinos y su influencia en Cuba: “Toda la aureola mística del ‘duro’ (está haciendo alusión a la figura masculina dentro del género), que no subyace sino se explicita, en textos y video clips acompañantes del género en la región, está del todo desligada de un distanciamiento crítico vislumbrador de cómo ese tipo —mitificado hasta el delirio— consigue su fortuna, por lo general a través de vías punibles (…) deberían reflexionar algunos guardaespaldas criollos del género y sus cultores a la hora de formular intempestivos ditirambos: de qué manera la proyección discursivo-visual de algunos de nuestros exponentes se parecen cada día más (…) a esos reguetoneros de Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá, Colombia, cuya trayectoria artística y vital transcurren en contextos por fortuna aun distantes del local.”
En el año 2001, en el Tercer Frente Oriental nace un grupo que, según su director en entrevista para La calle del medio, los temas que interpretaba tenían la facilidad de pegar en el público, y de ahí su efectivo nombre de Kola Loka. “La intención es que la gente tenga un mensaje positivo y que se sienta identificada”, aseguraba Yasser Robinson a los periodistas Ailer Pérez y Yanira Martínez.
Mayormente etiquetados dentro de la fusión, a su ajiaco comercial con un sello de cubanía que parte de frases y situaciones jocosas, recurrentes en la cotidianidad local, de letras muy simples, agregaron un toque de humor, análogo, según ellos, al del teatro vernáculo. Y la pegada ha sido grande.
Kola Loka se presentó el jueves 16 de abril en el Teatro Cárdenas, promocionando su CD La Pandemia, con un concierto que iba dirigido principalmente a la juventud del territorio; la cual abarrotó el local, la taquilla y las calles aledañas a la institución para disfrutar de temas ya conocidos como ““No me da mi gana americana”y “La estafa del Babalao”. Atenas, el portal de la cultura matancera, catalogaba dicho espectáculo como todo un éxito.
La producción discográfica de Kola Loka ha sido básicamente underground —tres CD—, y su propagación se la deben a los quemadores de discos, algunas presentaciones en televisión, etc.; porque hasta ahora ninguna productora ni la misma empresa a la que pertenecen, la Benny Moré, se ha interesado en hacerles un disco. De ahí que prefieran el mercado hecho en casa, donde no hay productores censores que les cuestionen lo que ellos hacen. En cuanto a lo controvertible de sus historias, aseguraron a La calle… que “cuando creas la polémica, la gente viene y analiza tu canción. Existe el criterio de que ofendemos, pero en ningún momento la intención ha sido esa”.
Apuntando hacia las letras en el reguetón latino, el periodista Julio Martínez hizo una salvedad en su texto. “Por suerte, sea justo decirlo también, existen excepciones que emplean el género de una manera legítima, auténtica y respetuosa en Cuba, sin por ello desdeñar la gracia, la esencia jacarandosa del coterráneo y su picardía (…) Por citar un caso, los muchachos de Kola Loka , el grupo santiaguero que hace bailar hasta a los muertos con su no me da mi gana americana y padrino quítame esta sal de encima (…) Cosas como estas, e incluso varias más que a diario oímos, no tienen nada que ver con la suciedad y la falocracia explícita de otros textos”. (Las cursivas son míos -Adonis).
Quiero detenerme aquí para expresar mi desacuerdo con el periodista. Es muy reducido el espectro de canciones que él analiza para enarbolar como paradigma a un grupo que en el segundo track —lamentablemente desconozco el nombre del tema— de su mencionado CD La Pandemia, levanta una diatriba homofóbica y heterosexista, propia de un discurso de hegemonía falocéntrica, a lo cual haré alusión en este comentario.
Un asunto tan polémico en la sociedad cubana de todos los tiempos, como lo es la diversidad sexual, recibe la fuerte agresión de uno de los grupos de reguetón más sonados ahora mismo en Cuba. Sin dudas se tendrá que acudir a alguna política de ética musical no solo para debatir, desde el reguetón, los enfoques de género o raza, sino también los referentes a la orientación sexual. No se trata de retornar a un pasado gris ni apelar a grados risibles y febriles de censura, tampoco de crear arquetipos de cómo hacer la música porque el verdadero arte no está sujeto a fórmulas exactas; pero tampoco podemos exaltar productos musicales que inciten y apoyen, desde posiciones estratégicas de convocatoria popular, a la discriminación abierta y burda hacia sectores de la población tradicionalmente marginados. Si la homosexualidad es un fenómeno que no ha sido completamente aceptado, sino más bien tolerado, todavía con encono y sufrimiento, en el seno de la familia y la sociedad cubana; con propuestas como la de Kola Loca, ¿hacia qué vano derrotero irán a parar todas las campañas educativas realizadas en pos de un mejor entendimiento?.
El grupo reguetonero escoge para su “crítica social” —¿burla?— una de las subtramas de la telenovela La cara oculta de la luna, la historia de Yaser, el bisexual, y el personaje de Mario —el homosexual saturado de estereotipos en la caracterización de Armando Tomey—, que porta como destino fatal la enfermedad del SIDA, y por ello “embarca” por partida doble: a un “hombre” socialmente determinado; y además es responsable de la destrucción de una familia cubana. Nunca entendí el mensaje que llevó implícito ese producto dramático: ¿Focalizar “la nueva pandemia social” tras la intención ingenua de llevar, “al fin” el tema de la homosexualidad a la televisión, en medio de una pelea cubana contra el VIH? Pues, vean ahora una consecuencia en lo que canta Kola Loka: Bueno Mario es tarde ya, me tengo que ir. Quédate para que te tomes una taza de café y un pedacito de panetela borracha (voz de hombre afeminado). Oye sí, es Kola Loca RA, esto es para la gente confundida y la gente que se deja confundir fácilmente. Oye no dejes que este virus te coja, (…) el SIDA no tiene cara. Oye man, ya no sabes quién es quién, hombres vestidos de mujer y mujeres de hombres también. Que voy a hacer con esta confusión, si ya no sé que cosa es saya ni tampoco pantalón. Esta cuestión me tiene medio acomplejado, fui a ver al doctor a ver si estaba contagiado. El condenado me dijo así de esta manera: ten cuidado negrón porque este virus se pega (voz de hombre afeminado).
¿Cuál es la intención del grupo, hacia qué patrones de identificación pretende orientar a su público? Lo que al principio parece un mensaje contra la pandemia del SIDA —¿será fortuito el nombre del disco? —, se desnuda impúdicamente en como una declaración homofóbica explícita, llegando a límites de violencia. Pues Mario es apenas el leitmotiv del comienzo y a través de otros personajes provocan asociaciones sobre el acoso sexual, la pederastia, acentuando la carga patológica con la que tradicionalmente se asoció esta manifestación de otredad, aún cuando ya en los 90 la Organización Mundial de la Salud la eliminó de su lista de enfermedades mentales. Valoren el estribillo: Sigan vacilando el colillo, (…) se hacen los superman y se fracturan con ladrillos. Y la continuación: Un vecino mío salió a la calle a aclarar sus dudas y no le importó que la gente le viera la otra cara de la luna, entonces se sorprendió que su enfermedad era desde la cuna. Se miró al espejo y en vez de pelo tenía plumas. Y cuando se murió Vicente, eso es una cosa que no sabe la gente, cuando en el hospital lo revisaba el forense tenía dilatada la bajada fluminense. Déjame hacerte la historia mía, salgo de la casa para la escuela un buen día, se me acerca un mango con tremenda guapería. Doblé por la esquina y el tipo me perseguía. “Oye niño ven acá”. Estoy metido en un apuro, (…) le dije “estate quieto o te meto bien duro”, (…) y me decía “papi llévame a la cima, yo soy súper Mario disfrazada de gallina”, jajajaja. Oye si, Kola Loka Ra, ando acomplejao con todo ese movimiento que se ha formao…
El reconocimiento que hacen de la existencia visible en lo social del fenómeno homoerótico va acompañado de la mofa y un discurso minado de frases insultantes: Oye niña, no cojas lucha con eso, que al final ellos sufren con lo que yo gozo, pero eso sí, protégete que el SIDA no tiene cara. Usa condón. (voz de hombre afeminado).
No se engañen con el pretexto de un discurso criollo de doble sentido, sobre el chiste de un “hombre nuevo”, Kola Loka lo que apoya infaliblemente en su discurso es la homofobia, la prueba del pecado de Sodoma y Gomorra, la repetición del guión de “machos” que algunos representan en los límites del barrio a golpe de especulaciones para sobrevivir a la ley de la selva.
Para los “confundidos” por Kola Loka, ya es hora que cambien el rumbo de su retórica urbana, y sustenten sus letras en propuestas para la juventud que no impliquen críticas vulgares, agresiones verbales, ni espectaculillos de machocracia, sino que sean más respetuosas, inteligentes, profundas, y en las que todos: hombres y mujeres, negros y blancos, altos y bajitos, gordos y flacos, profesionales y obreros, intelectuales y marginales, heterosexuales y homosexuales, ni discriminen ni sean discriminados. Sírvale el sayo a todos los que componen a ritmo de reguetón.
Bueno, Kola Loka es un buen grupo, solo que a mí no me gusta mucho como canta, saludos. Cierre del Chat.

